Toda mi curiosidad para des-cubrirte y mi ternura para acompañarte a través del proceso terapéutico.
Mi orientación psicológica es humanista, y desde ese marco, a través de la Terapia Gestalt, existencial y sistémica me coloco frente a las personas que tengo la suerte de acompañar.
El proceso terapéutico tiene la finalidad de acercarnos a nuestra paz interna a través de la coherencia, y si lo hacemos desde el Amor: CURA. El vínculo que se fomenta en terapia es a través del contacto genuino. Poniendo el foco en el manejo de los límites, el autodescubrimiento para nutrirnos de nosotras mismas y cómo fomentar la conexión para nutrir los vínculos que tanto necesitamos.
Me especialicé en Terapia Gestalt porque es la terapia que me ayudó a entenderme mejor a mí misma. Es una filosofía de vida acorde a mis valores más preciados, como son el respeto, la honestidad y la responsabilidad, ejes donde se sustenta el autosoporte.
La finalidad es aumentar la toma de consciencia en el aquí y ahora, tanto de lo que aprendemos como de la tendencia a sabotearnos. Es esencial transitar esos “darse cuenta” para ayudar a incrementar ajustes creativos más sanos para el crecimiento.
No se ataca el síntoma, si no que aprendemos de él para entender qué nos está indicando.
La Terapia Gestalt trata al ser humano como un todo, teniendo en cuenta sus dimensiones corporal, emocional, afectiva, conductual, social, mental y espiritual. Mi estado de ánimo, mi cuerpo, mis relaciones sociales, mis emociones y mis pensamientos, se afectan mutuamente y están íntima e inexorablemente relacionados, conformando una unidad.
Toda experiencia se produce en el presente. La Terapia Gestalt hace hincapié en qué está sucediendo aquí y ahora, a cómo estoy viviendo mi experiencia actual, pues sólo somos dueños de nuestro presente y sólo en él podemos actuar.
Como terapeutas partimos de la base de que la persona-paciente está actuando de la mejor manera que sabe y que puede, y si está bloqueada, si se siente insegura o avergonzada, miedosa o ansiosa, es porque no sabe hacerlo de otra forma. La función como terapeutas es dar a la persona paciente la confianza y el apoyo suficientes como para que descubra y de el paso que necesita hacia su bienestar.
Actualmente, su aplicación está asentada en muy diferentes contextos, especialmente en la terapia individual, grupal, familiar, infantil y adolescente, consultoría organizacional y de empresa, servicios sociales y en todos aquellos ámbitos donde las relaciones humanas juegan un papel esencial.
“Sé como tú eres, de manera que puedas ver quién eres y cómo eres. Deja por unos momentos lo que debes hacer y descubre lo que realmente haces. Arriesga un poco si puedes. Siente tus propios sentimientos. Di tus propias palabras. Piensa tus propios pensamientos. Sé tu propio ser. Descubre. Deja que el plan para ti surja dentro de ti“.
Agradezco desde aquí a Manuel Ramos, director del Instituto de Terapia Gestalt y a todo su equipo de formación tanta calidad en lo profesional y humano. Así como haberme abierto sus puertas como coordinadora y mis inicios como psicoterapeuta.
Como me apasionan las relaciones, también me formé en Terapia de Parejas, que más tarde actualicé con el enfoque feminista, imprescindible para ver las dinámicas que este sistema nos atraviesa en Centro de Especialidades gestálticas junto a Macarena Roca y Nuvia Sequera, grandes referentes para mí.
La terapia de pareja, ya no es exclusiva del ámbito sentimental, ya que en la actualidad cada vez se realizan también consultas para relaciones de amistad, familiares y laborales.
La finalidad es propiciar un encuentro auténtico, y desde ahí elegir libremente seguir caminando unidas o separadas. Para ello, se promueve: amarnos bien, ser honestas con lo que nos pasa desde el respeto y responsabilizarnos de la parte que nos corresponde. Necesitamos descubrirnos en la relación y encontrarnos en ella construyéndola y foraleciéndola para conseguir el sistema que realmente necesitamos para seguir eligiéndonos o darnos cuenta que ya no es así.

Al inicio de la psicología, la atención psicológica se reservaba para las personas con sufrimiento mental grave, pero gracias a humanistas como Carl Rogers y su interés también por las personas que se sentían bien consigo mismas, las demandas terapéuticas comenzaron a virar hacia el desarrollo personal.
De este modo ponemos el foco en las potencialidades del ser humano y la autoconfianza desde una relación horizontal a través de la empatía.
El crecimiento personal a través del autoconocimiento cada vez está siendo más demandada. Esto pone de manifiesto las ganas de flexibilizar nuestro modo de estar en el mundo y hacer más conscientes nuestras posibilidades.
El autoconocimiento es necesario para conseguir el bienestar y la autorrealización
Siempre he tenido mucha curiosidad por la filosofía y por fin he podido acercarme más a ella de la mano de Mª José Perruca y José Vicente Pérez en el Instituto de Terapia Gestalt a través del grupo de psicoterapia existencial.
He constatado que la Terapia existencial, como indica Irvin D. Yalom, constituye un enfoque dinámico que contempla las preocupaciones profundamente arraigadas en la existencia humana.
Todas las personas hemos de enfrentarnos en algún momento de nuestra vida: a la muerte, a la falta de fundamentos, la injusticia, al aislamiento y a la carencia de sentido vital, y consecuentemente a la dificultad que conlleva su abordaje.
La psicopatología se fundamenta, desde este enfoque, en la angustia y sus consecuencias desadaptativas como resultado de las preocupaciones existenciales.
Post grado de Terapia Gestalt Relacional y Teoria del Self a través del centro Terapiados. Era la corriente que desde la Terapia Gestalt me quedaba por estudiar y es muy enriquecedor entender un nuevo modo desde el que me puedo colocar 'aún más cerca' de la persona paciente, exponiendo también lo que me sucede a mí en el proceso de encontrarnos.

Como decía Gary Yontef, la Terapia Gestalt relacional pone el acento en la importancia de la inclusión (escuchar dentro de la experiencia del paciente), el apoyo y la bondad, la centralidad de la relación terapéutica en curso, el valor de la transparencia del terapeuta, la actitud fenomenológica existencial y el enfoque basado en procesos de campo.
La Terapia Grupal, son grupos que surgen de mi propia necesidad de encontrar espacios donde el cuidado, la conexión y el compartir estén presentes. Una necesidad, cada vez más necesaria, de colectivizar nuestros dolores y malestares dándonos cuenta que no estamos solas.
Como seres sociales que somos merecemos relaciones honestas y vínculos seguros donde podernos sostener mutuamente.
Los grupos son un espejo para explorarnos, descubrirnos y aprender de nuestra experiencia convirtiéndola en crecimiento mútuo.
La fuerza del grupo reside en su potencia terapéutica, puesto que cada persona resuena en el resto de participantes y nos devuelve el sentido de comunidad y humanidad que tanto necesitamos en estos momentos.
Me gusta practicar la meditación, puesto que aprender a quedarnos en el presente no es fácil y se requiere una práctica constante para que ese aprendizaje se vaya instalando en nuestro día a día aprendiendo a identificar nuestros pensamientos.
A través de la meditación podemos realizar trababjos como el del niño y la niña interior con la finalidad de recuperar la plenitud que solo por nacer nos viene dada y que en algún momento se nos ha cuestionado, perdiendo así nuestra autoconfianza.
Me gusta practicar este trabajo también en terapia, ya que es muy poderosa la voz interna que poseemos y poder atenderla nos enfoca en aquello que realmente necesitamos.

“En lugar de basar la felicidad en lo que somos, la basamos en cómo estamos.“
Me he formado en esta disciplina con el Institut Gestalt de Barcelona a través de Instituto Aware en Valencia.
Desde entonces, añado las constelaciones individuales como modo de exploración a las dinámicas familiares y sistémicas. El fin es detectar modos no funcionales de relación que puedan estar alterando el lugar que cada miembro merece.
Es una mirada diferente a lo que nos sucede, ya que se realiza a través de figuras que nos representan, que a menudo suma comprensiones diferentes a lo que nos está pasando.

“El crecimiento interior se realiza cuando damos lugar a algo nuevo. Por regla general, este algo nuevo es algo que antes se rechazaba; por ejemplo, la propia sombra. O algo que se lamentaba; por ejemplo, una culpa personal. Cuando miro aquello que antes rechazaba y lo asumo. Ya no soy inocente pero he crecido“.
El coaching es un método de entrenamiento que consiste en acompañar, enseñar y apoyar a las personas, con el objetivo principal de conseguir cumplir retos específicos o desarrollar ciertas habilidades.
También en Instituto Aware, tuve la suerte de formarme en el Master de desarrollo personal y liderazgo de Borja Vilaseca.
En muchos procesos, donde no es posible un encuentro presencial, realizo sesiones on line. Prefiero mirar directamente a los ojos y poder abrazar, sin embargo, los procesos que he llevado a cabo han sido y son satisfactorios para las personas que atiendo y eso es motivo suficiente para seguir ofreciendo este servicio.
Si crees que puede beneficiarte iniciar un proceso terapéutico conmigo, cuéntame tu historia y me pondré en contacto contigo.

“El arte de amar se formula como una actitud activa y responsable hacia la vida y la propia sociedad. Es una fuerza transformadora que requiere conciencia y no conformismo, que clama creatividad y no pasividad”.
Erich Fromm